domingo, 18 de mayo de 2008

el tiempo.


Las horas estaban pasando mas lento que de costumbre, haciendo eterno, los instantes que me apegaban a esa silla inmovil. Para esta hora ya no valia la pena pretender que mi atencion estaba enfocada en la decena de formulas inutiles que probablemente, en algunos meses, nunca volvere a escuchar. Mis ojos, mi cerebro, mis pensamientos, mi corazon, estaban pegados a esas manecillas que corrian cada vez mas lentas, deseando, anhelando cada vez mas que la pequena manecilla se detuviese a las una. Nunca iba a llegar la hora.

Los humanos ingenuamente pretendemos controlar el tiempo, sin saber que el nos controla a nosotros. Y cada intento por controlarlo, cambiarlo o entenderlo, los lleva a la misera conclusion que desde el momento en que nacemos, nos convertimos en esclavos absolutos de el. Maneja nuestras vidas a su voluntad omnipotente, sin tener piedad, ante nuestros deseos.

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